
Los pescadores de Villajoyosa pintaron sus casas de colores vivos para reconocerlas desde el mar. Ocre, azul, rosa, teja: la hilera sigue en pie a lo largo del frente marítimo y es una de las estampas más fotografiadas de esta costa.
El pueblo hace chocolate desde el siglo XVIII; la fábrica y el museo de Valor siguen aquí. Más allá del centro se extienden quince kilómetros de playas y calas tranquilas, y Benidorm queda lo bastante cerca para salir una noche y lo bastante lejos para no notarse.
Aquí se sentirá en casa quien quiera color y carácter, un pueblo español de verdad y una playa a la que ir andando.
Promociones costeras más nuevas en dirección a Benidorm
Villas en los promontorios con vistas al mar
El casco antiguo de colores y el paseo marítimo
El centro que trabaja: comercios, colegios, vida diaria