
Hace cien años las dunas se estaban tragando Guardamar. El pueblo plantó entonces un bosque —un millón de pinos y eucaliptos— y la arena se detuvo. Hoy ese bosque es la razón por la que la gente viene: once kilómetros de arena dorada con la arboleda justo detrás y casi ninguna torre a la vista.
Aquí el río Segura se encuentra con el mar, junto a un puerto deportivo moderno. El pueblo es lo bastante compacto para recorrerlo a pie, con un castillo árabe en el cerro y la playa nunca a más de unos minutos.
Aquí se sentirá en casa quien quiera arena, sombra de pinos y aire de mar a pie, en un pueblo que ha sabido conservar su escala.
Edificios modernos junto al puerto deportivo y la desembocadura
Urbanizaciones cerradas cerca de la laguna de La Mata
La playa principal y el paseo marítimo
El centro histórico, comercios y colegios
Calles residenciales tranquilas entre el centro y el parque